¿Por qué un blog sobre cine?

Este espacio es un proyecto personal que solamente busca promocionar al séptimo arte, el cine independiente que es expresado a través de cortos, medios y largometrajes con visiones distintas de la vida.

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diciembre 11, 2011

In time.


El tiempo como moneda es una idea que, más o menos, todos hemos tenido en mente alguna vez. El problema es que lo único aceptable de la película es esa idea. El resto es bazofia a granel. Todo lo que ocurre es absurdo (desde la manera de 'pasarse' el tiempo, hasta los pseudo-policías que nadie sabe para qué sirven); los personajes son un manojo de estupidez que se mueven sin motivaciones claras y únicamente porque el guionista así lo quiere; la ridiculez extrema de una secuencia es dejada en ridículo por la de la siguiente secuencia.

Al escribir una película se intenta que los personajes sean quienes guíen la trama, que dichos personajes sean complejos, incluso contradictorios, y que tengan matices, que las situaciones sean verosímiles (siempre dentro del género en el que te mueves), que la trama tenga una dirección clara y concisa... en fin, lo normal. Pero al ver esta obra uno empieza a tener dudas. 

Y es que la idea de utilizar el tiempo como moneda de cambio es genial. Da pie a muchas reflexiones y enseguida te planteas qué harías tú en esa situación. También da mucho juego para situaciones chocantes o bromas que salpican de vez en cuando la película. Es más, el paralelismo de ese mundo con el nuestro donde la moneda de cambio es el dinero (que la mayoría ganamos a cambio de ocho horas diarias en el trabajo. Paradójico ¿no?).

Se acabó. Sabía que el resto del filme serían tiroteos, persecuciones, chico y chica, etc, etc. Y por supuesto que es así, pero es que son taaaan malas, las escenas de acción son taaaan pobres, que sigues viendo la película porque te divierte pero de lo mala que es. Le doy un 4 por la idea del filme que, como decía, es lo único rescatable.






octubre 02, 2011

Cars 2.


A race to save the world.


“Cars 2” únicamente podría ser entendida como futura revisión y sustitución de sus diálogos y guión por otro doblaje distinto. No hay mucha diferencia entre una película de espías de los sesenta y la que plantea Pixar en el 2011. Añade, como si quisiera dotar del mismo protagonismo al cosmopolita Rayo McQueen y su amigo Mate, carreras en numerosos países con una clara sintomatología comercial de expansión de la multinacional: Francia, Tokyo, Italia… Londres. Más que una película dentro de otra película “Cars 2” son dos capas de dos películas innecesarias a estas alturas, previsibles hasta la estupidez y carentes de la magia que había alcanzado Pixar con “Toy Story 3”, “Los increíbles”, “WALL•E”… Un paso en falso que deja a la oscarizada productora en manos de la competencia: “Rango” y “Kung Fu Panda 2”, sin ir mas lejos, como correctas carreteras de prometedor inicio o segunda vuelta.

Se habla de energías renovables, dinosaurios y combustibles fósiles pero la propia película vive de rentas pasadas. “Cars 2” funciona por una competición de longitud de tubos de escape por una hembra a cuatro patas, perdón… ruedas. Y sobre las diferencias culturales o pasar vergüenza ajena por tratar con ineptos en un mundo cosmopolita. Pero el conflicto y solución del enigma existencial y conspiratorio es no perder aceite y tener el mejor gadget tuneado. “Cars 2” habla (y re-habla), en definitiva, de cambiar (por imposición de los tiempos modernos) o seguir en el inmovilismo del pasado. Es una pena que no haya tomado nota de su mensaje y futuro alternativo. 

La extrapolación en “Cars 2” funciona en un mundo de carreras, de agentes secretos y diferencias de clases en típicos conflictos de avergonzarse de amigos y enemigos. Lo malo es que, aunque en los pósters, aparece el Rayo McQueen como protagonista, el único es Mate, que se convierte en quien se enamora, quien salva el mundo y quien se lleva la historia, que no es mucha por cierto. La animación es excelsa, no cabe duda; pero para que esto funcione se necesita una buena historia, como en la primera entrega de Cars, lo que no hay en ésta.