Este espacio es un proyecto personal que solamente busca promocionar al séptimo arte, el cine independiente que es expresado a través de cortos, medios y largometrajes con visiones distintas de la vida.
David, que está a punto de casarse con Mia, viaja con sus amigos hasta el pueblo de su novia, en el outback australiano, donde tendrá lugar la ceremonia. El padre de Mia es un rico senador australiano, pero la madre es una mujer algo alocada, aficionada a la cocaína y al alcohol. Los amigos de David son Luke, que será el padrino y que acaba de perder a su novia; Tom, un pasota total, y Graham, un hipocondríaco acomplejado. En principio, los padres de Mia reciben a David y a sus amigos con los brazos abiertos, pero en la despedida de soltero las cosas se desmadran y la boda no resulta ser lo que debiera.
Remake de 'Reykjavík-Rotterdam'. En Nueva Orleans, un hombre, decidido a abandonar definitivamente el mundo del contrabando internacional, para proteger a su familia tendrá que enfrentarse a delincuentes dispuestos a todo, a policías corruptos y a toda clase de peligros.
Hollywood año 1927. George Valentin es una gran estrella del cine mudo a quien la vida le sonríe. Pero, con la llegada del cine sonoro, su carrera corre peligro de quedar sepulatada en el olvido. Por su parte, la joven actriz Peppy Miller, que empezó de extra al lado de Valentin, verá impulsada su carrera a lo más alto, al firmamento de las estrellas.
En ella, como en el resto de la serie, la credibilidad por parte del espectador debe ser grande, porque si hay veces que se consigue, hay otras tantas que la sobrepasa y cae en lo increíble. Pero todos sabemos a lo que nos enfrentamos, una historia en la que lo que prima no es el guión, totalmente sin importancia, lo importante es la acción y espectáculo, un paseo por lugares exóticos en diferentes países, lujo, herramientas imposibles, etc. Esas son las claves de esta especie de nuevo James Bond.
Esta vez Hunt trabaja más en equipo que nunca y en parte por ello la película logra salir airosa. Si la anterior parte poseía un gran rival que la hacía mejor, en esta por contra este estará casi ausente, la acción se centrará en Hunt y su equipo, se prioriza la acción y la comedia frente el drama de la entrega anterior. Por lo que es una película menos emocionante pero más amable, con un equipo que se lo pasa bien ante las cámaras.
Es una pena que los personajes que no pertenecen al equipo estén bastante desaprovechados, así el espía ruso o la asesina francesa tenían buenas posibilidades, pero acaban siendo muy reducidos.
El guión es prácticamente inexistente, se basa en hacer misiones, tal cual fuesen fases en un videojuego, primera fase Budapest, segunda Moscú, tercera Dubai,... Cada vez distintas.
Por ello el guión no se pierde en explicarnos una historia, con cuatro retazos nos explican la misión, sin que importe mucho el porqué, para muestra la explicación de lo que quiere hacer el malo y por qué, básicamente paródica.
La dirección es correcta por parte de Brad Bird, apena que se decantáse por esta película para ser su primera de no-animación, su estilo es invisible, al servicio de la producción, pero al menos dota de cierta emoción y sabe rodar las escenas de acción, en las que se ve lo que sucede ya que deja la cámara quieta, y con planos adecuados, hoy en día encontrar eso ya empieza a ser difícil en el cine de acción.
En definitiva es una película que da lo que ofrece un gran espectáculo bonito de ver, para el que no hace falta pensar lo más mínimo (al igual que se hizo con el guión), podrías ver la película en un idioma ininteligible y seguirla sin problemas, es una película que se ve tan rápido como se olvida, pero que, demonios, es muy entretenida, la ves y lo pasas bien, y es la típica para ver un día aburrido de esos que no tienes qué hacer.
Narra la historia de amor de una joven pareja. Ella (Mia Wasikowska) es una enferma terminal que se enamora de un chico (Henry Hopper) al que le gusta asistir a funerales. Ambos se encontrarán además con el fantasma de un piloto kamikaze japonés (Ryo Kase) de la II Guerra Mundial.
"Contagio", como le llamaron en español, es fría. Sí. Hoy en día se critican a todas las películas comerciales americanas por estar tan evidentemente manufacturadas para provocar determinadas emociones: si es un drama, las lágrimas, aunque éstas sean melodramáticas; si es una comedia, la risa, aunque ésta sea de trazo grueso; si es una cinta de acción, la espectacularidad, aunque sea gratuita.
Por eso la frialdad de "Contagio", más que perjudicarla, le da una personalidad propia. Al fin y al cabo lo que hace Soderbergh es como lo que intentó (y fracasó, para mi gusto), con el díptico sobre el Che, que es una exposición detallada, más que una dramatización, de determinados sucesos, vividos por personas como cualquier ser de a pie, es decir, de esas que no elaboran grandes monólogos ni exhiben su sufrimiento en una gran escena de catársis.
Y es la objetividad, el tono casi documental de "Contagio" lo que le da el realismo, los esparcidos momentos de escalofrío y verdadero pánico con los que la película realmente funciona. Por eso sus estupendos actores nunca están por encima de la historia, ni explotan los rasgos definitorios de sus personajes (Kate Winslet su sacrificio, Jude Law sus principios, Matt Damon su sufrimiento, Marion Cotillard su rigor, Laurence Fishburne su bondad, Gwyneth Paltrow su ingenuidad, Elliott Gould su ambición), pero los apuntan y actúan en consecuencia a ellos, haciendo que la historia progrese de manera tensa, definitiva, coherente y muy entretenida.
Pero sí hay un problema en "Contagio". Ese problema es su falta de un mensaje claro, un mensaje que debe tener cualquier película, documental o video filmado que aspire a contar una historia. Pese a que Soderbergh maneja a la perfección el tono de su propuesta, su estilo visual (esos excelentes planos de detalles de contagios), su lazo entre la excelente música, escenarios y texturas de la imagen; nunca queda demasiado claro lo que pretende decirnos con el filme.
Se apuntan muchas cosas tales como el caos de una civilización, el control de los organismos de la salud, la manipulación de la prensa, la hipocresía dominante en épocas de crisis, pero ninguna se desarrolla lo suficiente como para tener una visión y/o sensación de conjunto de lo que se acaba de ver, más allá de un entretenimiento muy bien filmado y planificado, con un grupo de excelentes actores y con la capacidad de dar una visión objetiva, pero sin foco, de una crisis mundial.
"The monk" y "El monje" son los respectivos títulos de esta producción francesa.
Satanás (Sergi López) intenta corromper a un joven novicio, el Hermano Ambrosio (Vincent Cassel), que, tras ser abandonado a las puertas de un monasterio cisterciense, es acogido y educado por los monjes.